Guareña, 26 de febrero de 2024
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El nombre de Guareña cuenta el filósofo y poeta local Eugenio Frutos que cuando estudiaba Filología Románica, impartida por Don Ramón Menéndez Pidal éste le dijo que “Guareña” era un nombre de río, como el francés “La Garonne”. Este mismo nombre lleva, por derivación fonética un pequeño afluente del Duero llamado La Guareña y varios topónimos más que encontramos en otras provincias de España como Zamora, Burgos o Salamanca.

Guareña debió ser por tanto el nombre de un arroyo, aplicado después al núcleo urbano que, al parecer se fue formando en torno a un primitivo torreón vigía (s. XIII), cuando era todavía frontera musulmana, poco antes de la conquista del Valle del Guadalquivir por Fernando III el Santo, constituyéndose ya en poblado a partir del siglo XIV.

Existe también otra hipótesis que nos hace pensar que fueran estos antiguos pobladores venidos de la zona norte para la reconquista los que trajeran el nombre con ellos.

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En pequeños retazos nuestra historia resulta tan interesante como desconocida en algunos aspectos. A día de hoy es muy difícil calcular la antigüedad exacta de la población, aunque tenemos vestigios muy remotos y muestras de diferentes etapas.

Varios milenios atrás, en la Edad del Cobre en las inmediaciones del paraje de “la China”, aparecieron fragmentos de recipientes, cerámicas, objetos para moler cereal, y otros de tipo constructivo, para la construcción de sus chozas. Existió además un buen ejemplar de hacha fechado en la Edad del Bronce que desapareció en su publicación en 1977.

Con la llegada de las legiones de Roma a nuestra región (s.II a.c ) se producen grandes cambios que terminan por imponerse en la vida de sus habitantes, así lo demuestran algunos restos de lo que fue una lujosa villa o “domus romana “en el paraje de “ El Pozo de la Cañada” según estudio realizado por el prestigioso arqueólogo José Ramón Mélida.

Llegamos hacia el 713, cuando Mérida es conquistada por los musulmanes y entramos en una etapa de gran prosperidad y riqueza, dirigida desde el Califato de Córdoba. Se fomenta el comercio con mercados y ferias de productos y ganado. Esta influencia perdurará durante varios siglos y por tanto dejará su impronta en muchas de nuestras costumbres y tradiciones.

A mediados del s. Xlll, comienza la Edad Media Cristiana por estos territorios, el rey de Castilla y León, Fernando III el Santo, afianza su poderío gracias a las órdenes militares (especialmente la de Santiago) pero Guareña permanecerá al lado de la Corona y será por esta fecha cuando aparece por primera vez en documentos escritos, en un privilegio concedido a Valdetorres por Alfonso X ‘El Sabio’, cuyas ventajas se hacían extensivas a Medellín y Guareña.

En 1340 (S. XIV), Guareña participó con sus recursos humanos en la Batalla del Salado y en la toma de Algeciras contra los benimerines (que habían tomado Gibraltar y asediaban Tarifa), mereciendo por ello algunos privilegios que concede Alfonso X. entre ellos el uso en sus armas de la Cruz Floreada del Salado y el título de Lealtad.

En el s. XV, los Reyes Católicos reconocieron el título de Lealtad concedido anteriormente y además le dieron Fuero Real en 1498.

Ya en el s. XVI, tras la hazaña colombina ocurrida en el anterior, 24 guareñenses llegaron a América, recogiéndose sus nombres en un trabajo de D. Vicente Navarro del Castillo “La Epopeya de la raza extremeña en Indias”, destacando entre ellos Domingo de Medina, que conquista Guazawalco y Honduras.

Del siglo XVII no tenemos ningún hecho destacado, es una etapa muy desfavorable con una importante reducción de la población, resultante de muchos avatares: sequías, hambruna, malas cosecha y migraciones hacia América.

Ya en el siglo XVIII contamos con numerosas fuentes históricas que nos ofrecen bastante información y de aquí se desprende la pertenencia al Condado de Medellín y al Partido de Trujillo

En 1720 Felipe V le concede el título de Fiel a nuestra población por ayudarle en la Guerra de Sucesión, y en 1734 se le concede la independencia por Cédula Real.

En 1751 se realiza el Catastro de Ensenada realizado con fines fiscales por Fernando VI. En 1791 con la instauración de la Real Audiencia en Extremadura se realiza un Interrogatorio de 57 preguntas, con el fin de recopilar datos para el Estado. Contaba entonces la villa con 2532 personas y 510 casas y un sistema de diezmos que debían pagar a la iglesia.

Según Tomás López, la tradición común de entonces cuenta que la primera fundación del pueblo fue un cerrillo, que se llama Cerro de las Chozas o Guarías por haberse fabricado allí chozas o guarías por los antiguos para cultivar estas tierras, aunque actualmente no queden vestigios.

Guareña al igual que el resto del país, se levanta contra los franceses en s XIX y son 107 guareñenses los que se alistan en defensa de su libertad. Algunos detalles más de esta época aparecen en el Diccionario Geográfico de Madoz, donde nos dice que Guareña es del partido judicial de Don Benito, que cuenta con 1000 casas y 30 calles, que tenía cementerio, y que su agua potable consistía en un pozo de agua dulce y varios salobres, siendo la producción de granos de todas clases, vino y aceite, con dos molinos harineros y tres fábricas de aguardiente, y además ya se contaba con una feria los días 9,10 y 11 de Mayo.

Los censos se comienzan a hacer con más regularidad y a partir de 1871 se forman los registros civiles, así en 1850 según Madoz hay 3220 almas y el último del siglo en 1897 nos da 6497 habitantes.

Finalmente, con el estallido de la Guerra Civil Española asistiremos a una de las etapas más tristes y sangrientas. Guareña estará en manos republicanas hasta el 30 de septiembre de 1936 cuando irrumpen las tropas nacionales En los años de posguerra la emigración hará descender la población de cifras superiores a 10.000 habitante a cifras parecidas a las actuales.

Curiosamente y como capricho de los siglos, venimos a descubrir en pleno s.XXI el que sin duda será uno de los hallazgos más importante de toda nuestra historia y que nos confirma una vez más su pasado ancestral, como lugar de asentamiento humano con gran atractivo por la fertilidad de sus tierras. Hablamos del yacimiento arqueológico de Casas del Turuñuelo, como uno de los referentes a nivel internacional en torno a la cultura tartésica en el mundo.

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El escudo municipal se considera símbolo de todos los vecinos de Guareña y afianza su independencia como entidad local.

El escudo es cuadrilongo y redondeado por su parte inferior, en el cual los muebles, armas, divisas y divisiones del blasón guardan suficiente base histórica y se encuentra bastante asimilado y reconocido por todos los habitantes del municipio.

Se trata de un escudo partido en dos cuarteles en los cuales se reflejan los hechos históricos de la villa.

El primer cuartel “de azur león rampante, flambeado y horquillado de oro, empinante de una columna del mismo metal”. Hace alusión a la denominación de “Plus Ultra” que en la heráldica española tiene claro significado de engrandecimiento y expansión del reino; a esto contribuye Guareña a lo largo de la historia aportando recursos humanos.

El segundo cuartel “cruz floreada acompañada arriba y debajo de dos medias lunas ranversadas en oro”. La razón histórica de este cuartel la encontramos en la “Crónica de Alfonso XI”, donde se explica la participación y comportamiento de la villa de Guareña en la Batalla del Salado (30 de Octubre de 1.340) ayudando al monarca castellano frente al poder invasor de los benimerines, por lo cual, Alfonso XI concede a la villa de Guareña las armas que conmemoran la victoria cristiana sobre el poder musulmán, representado con las dos medias lunas.

Queda reflejado la importancia y valía de las armas de Guareña reconocido por diversos monarcas con diferentes títulos para incluirlos en sus armas, el título de Lealtad en el Fuero Real de 1.498 concedido por los Reyes Católicos y el de Fiel concedido por Felipe V en 1.717 tras los sucesos de la guerra de Sucesión.

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